Cuesta hoy leer alguna de las páginas de El País sin sentir asco. Me refiero a la carta que publica Antonio Tabucchi, otro intelectual orgánico de esos que creen quela izquierda es la mano derecha de Dios y ellos, los autodenominados intelectuales de izquierdas, el brazo ejecutor del altísimo sobre la tierra.
El vómito que producen algunas ideas que se despachan en textos semejantes es difícilmente compatible con lo que se supone que debería ser la honradez intelectual media del abajo firmante de turno, en este caso Tabucchi.
Previsible, convencional, tópico, el texto de este especimen de "intelectual comprometido" proclama que no hay democracia que valga la pena si llega de la mano de los Estados Unidos. Venga, borremos la historia de los últimos cien años, que para la causa todo vale, y denunciemos esa farsa repugnante que han sido las elecciones de Irak. Esto es lo que escribe Antonio Tabucchi:
Estimada señora iraquí:
Como afirma el proverbio, el hambre saca al lobo del bosque. ¿Ha visto qué ansia de elecciones había en su país? Debe usted comprenderlo: las elecciones libres tienen su precio. Hasta yo comprendo sus objeciones: cien mil muertos, la verdad, resultan un pelín excesivos.
Pero hace unos días usted y su vecina pudieron mojar un dedo en tinta y levantarlo con el orgullo de quien puede afirmar: con esta huella digital en la papeleta yo sanciono la libertad de elegir a mi representante en el Parlamento democrático que los Estados Unidos nos han regalado.
Haga este razonamiento y verá que, comparativamente, cien mil muertos le parecen una nimiedad.
¿Cómo dice? ¿Que una bomba destruyó su casa y mató a cuatro de sus hijos? Es doloroso, ya me lo imagino. ¿Y que el único hijo que sobrevivió perdió sus bracitos?
¡Angelito! Pero entre nosotros la tecnología está muy avanzada, se los dejaremos como nuevos e incluso mejor, ya verá cómo vuelve a casa más espabilado que un grillo y cuando sea mayor podrá votar con sus bracitos tecnológicos.
¿Para qué le servían sus bracitos de verdad si no podía votar? ¿Que también su marido murió? Cuánto lo siento. ¿Y su hermano? ¿Que se hizo pasar por un mendigo y cuando llegó al puesto de control americano sacó una metralleta y disparó contra los soldados?
No debería habérmelo dicho, señora. Su hermano es un terrorista. Su hermano, para manifestar su contrariedad, eligió una solución políticamente incorrecta. Ustedes, los iraquíes, no son leales, no combaten en igualdad de armas, no respetan la Convención de Ginebra.
Hoy es un gran día para la Democracia Absoluta. Dale que te pego, hemos hecho que entiendan que las urnas son el bien supremo de la humanidad,cueste lo que cueste. Y es un día de derrota para los pacifistas.
La basura se llama "Carta a una ciduadana iraquí" y no sabría decir si Tabucchi es más cínico que ignorante, o al revés.
Menos mal que, a pesar del insignificante peso que tienen en los medios europeos las opiniones distintas, de vez en cuando alguien dice alguna cosa sensata:
La guerra de Irak no está resultando ser «un desastre», como sostienen Ramonet, Estefanía, y otros intelectuales a izquierda y derecha. Son muchos los efectos positivos del conflicto: la confirmación de que EEUU no reaccionará mansamente ante ataques a su seguridad; el compromiso del gran pueblo americano con la defensa de la libertad, avalado en dos Guerras Mundiales y en la Guerra Fría; la decisión de su Gobierno de procurar que se extienda y ahonde la democracia en el mundo, en Afganistán, en Irak, en Palestina, en Turquía sobre todo, al procurar la entrada de este país en la Unión Europea.
El autor de este párrafo es Pedro Schwartz, que hoy publica en ABC un artículo titulado "Por suerte nos queda Bush". Que no le pase nada.