21.1.05

Los niños bonitos fabrican basura

Año tras año, los cineastas españoles pierden espectadores, cuota de mercado y dinero. Y año tras año los incondicionales del cine español (las Campoy, Otero, Gabilondo y demás) se preguntan por qué, con lo bonito que es lo que hacen sus amiguetes. Luego, también año tras año, llaman a las puertas del cielo socialista, ahora con un estreno para la ministra, luego con una manifestación frente a alguna sede popular, para seguir recibiendo el cheque de papá. De papá Estado.
El cine español actual, a diferencia de lo que sucedió entre los 40 y los 60, no tiene absolutamente nada que ver con la realidad, con el entorno en que se produce, con los intereses del público al que va dirigido. El cine americano muchas veces tampoco. Pero al menos sus tramas, sus personajes y sus motivaciones responden a lo que el público americano siente como valores propios.
Aquí no. Aquí lo que mola es ver la agonía de un tipo, o lo mal que folla una señora que luego resulta ser un camionero de Villaconejos, o conocer las paranoias de un homosexual compulsivo. Y eso no le interesa a nadie, excepto al circulo de los amiguetes progres que miran por encima del hombro a todo el mundo y a las Campoy, las Otero y los Gabilondos, que creen que una película española es buena por el simple hecho de no ser americana.
Pero no solamente hemos de aguantar sus aburridos temas, sus diálogos lamentables, su nefasta dicción y sus torpezas técnicas. También hemos de sufrir su cultura de pandereta, sus numeritos en galas que aburren incluso a los premiados, sus manifestaciones tendenciosas y su petulancia ideológica de señoritos bien pagados y del todo inútiles desde el punto de vista cultural.
Esa pandilla de pijos consentidos que constituyen la mal llamada industria cinematográfica española creían que a base de insultar a tanta gente en una edición tras otra de los Goya, o en sus manifestaciones de estómagos agradecidos, iban a ascender al cielo de los héroes martires por la democracia. Y se han encontrado con que otro año más el balance económico de su negocio indica que a la gente simplemente no le interesa la basura que producen.
Pero tranquilos. Nos echaran la culpa a los demás. Ellos nunca se equivocan. Y mientras el PSOE siga aflojando la pasta...