Señor Presidente del Gobierno. Dos puntos
Pertenezco a una minoría extrañísima en España. Lamento reconocer que nuestra familia no es políticamente correcta, ya que en ella no hay ningún musulmán, preso, homosexual, cineasta o actor de moda, político nacionalista, drogadicto, maltratador/a, maltratado/a, inmigrante ilegal, abortos provocados o eutanasias activas. Nuestro problema es que vivimos en Madrid, los niños estudian, confieso que en un colegio religioso, y los mayores trabajamos y pagamos los impuestos.
Para empeorar la situación somos católicos creyentes y practicantes.
Me gustaría preguntarle, señor Rodriguez Zapatero, si tiene algún plan para minorías como la nuestra, a la que lo que le preocupa es la seguridad ciudadana, el terrorismo, que funcione la Justicia, la educación, la Sanidad y las infraestructuras y que en lo demás nos dejen en paz.
Como sugerencia, podían empezar por tratarnos, al menos, como al burro ibérico y crear una fundación para la protección de la Familia Autóctona del País y declararnos especie protegida en peligro de extinción.
