20.6.05

Tiempo de restricciones

El derecho más básico y elemental de cualquier democracia, el derecho del ciudadano a expresarse, a manifestar sus opiniones libremente, ha sido conculcado por Rodríguez. El mundo al revés, pensará algún miope. Pero no.

En realidad la izquierda jamás se ha distinguido por su defensa de la libertad. Y no contradice esta afirmación el hecho cierto de que en España la oposición al franquismo la encabezara una fracción de la izquierda, los comunistas. Porque esa misma izquierda es la que, una vez en el poder, se está dedicando con entusiasmo a las actividades más antidemocráticas. Por otro lado, la intolerancia de la izquierda va a más.

En los tiempos de Felipe González las restricciones a la libre actividad de la oposición y de los ciudadanos críticos no fueron tantas como ahora, con Rodríguez Zapatero. Desde la detención de personas pertenecientes al partido de la oposición hasta la vigilancia de las manifestaciones, el recorrido que ha hecho la izquierda en nuestro país pone en evidencia sus auténtica esencia intransigente y dudosamente respetuosa con los usos democráticos.

Ha quedado claro después de tres semanas de manifestaciones masivas que la izquierda no tolera más protestas que las de los suyos y que no puede soportar que los ciudadanos protesten masivamente.

Lo ha intentado todo para evitarlo, ha limitado recorridos, ha torpedeado convocatorias, ha tratado de dividir a los organizadores, ha contraprogramado, ha hecho intervenir a la Fiscalía para amenazar a los manifestantes, los ha detenido, ha alentado rumores de disturbios para desmovilizar y ha promovido contramanifestaciones desde la mismísima Moncloa a base de recepciones oficiales.

Quienes no pensamos como ellos estamos en libertad provisional.